Nuestros pensamientos determinan nuestros estados de ánimo: los pensamientos positivos nos hacen sentir bien y los negativos nos hacen sentir mal. Luego, atraemos a nuestras vidas (de una manera “milagrosa”) el tipo de situaciones que nos permiten mantener nuestros estados de ánimo más frecuentes.

Sé que parece que si pasan cosas desagradables, nuestros pensamientos necesariamente serán negativos… pero en realidad siempre estamos eligiendo, aunque sea de una manera inconsciente. Muchas cosas maravillosas suceden todo el tiempo. Son pequeños milagros, que normalmente pasamos por alto por considerarlos ordinarios, con los que podemos despertar en nosotros una permanente emoción de gratitud.
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